El dolor del hombro es una afección relativamente frecuente, y una de las causas principales se comenta a continuación. El manguito rotador es un conjunto de músculos y tendones que rodean la articulación del hombro y permiten que este tenga estabilidad y movilidad. Está formado por cuatro tendones principales: el supraespinoso, el infraespinoso, el subescapular y el redondo menor. Estas estructuras trabajan en conjunto para levantar, girar y estabilizar el brazo en sus diferentes movimientos.

Las lesiones del manguito rotador son una causa muy frecuente de dolor en el hombro. Pueden presentarse como inflamación, desgaste progresivo o desgarros parciales o completos de alguno de estos tendones. En muchos casos, estas lesiones se desarrollan de forma gradual debido al uso repetitivo del hombro o al envejecimiento natural de los tejidos, aunque también pueden ocurrir de manera súbita tras una caída o un esfuerzo importante.

Los síntomas más comunes incluyen dolor en el hombro, especialmente al levantar el brazo o al realizar movimientos por encima de la cabeza, debilidad, dificultad para realizar actividades cotidianas como peinarse o vestirse, y molestias al dormir del lado afectado. Algunas personas también refieren sensación de chasquido o falta de fuerza.

El diagnóstico se basa principalmente en la valoración clínica realizada por un médico especialista, quien mediante la exploración física puede identificar datos sugestivos de lesión. En caso necesario, se complementa con estudios de imagen como radiografías, ultrasonido o resonancia magnética, siendo esta última la más útil para valorar con precisión el estado de los tendones.

El tratamiento dependerá de la gravedad de la lesión y de las características de cada paciente. En la mayoría de los casos, el manejo es conservador e incluye reposo relativo, medicamentos antiinflamatorios y un programa de terapia física enfocado en recuperar la movilidad y fortalecer los músculos del hombro. En algunos pacientes pueden indicarse infiltraciones para disminuir el dolor y la inflamación.

Cuando existe un desgarro completo, pérdida importante de la función o falta de mejoría con el tratamiento conservador, puede ser necesario un manejo quirúrgico. Actualmente, la mayoría de estos procedimientos se realizan mediante técnicas artroscópicas, lo que permite una recuperación más rápida y menos invasiva.

Es importante no ignorar el dolor de hombro, especialmente si persiste por varias semanas o limita las actividades diarias. Evitar la automedicación, mantener una buena postura y realizar ejercicios adecuados bajo supervisión médica son medidas clave para prevenir complicaciones. Un diagnóstico oportuno y un tratamiento adecuado permiten, en la mayoría de los casos, una recuperación satisfactoria y el regreso a las actividades habituales.

Por: Dr. Carlos Morales Carrasco