¿Qué es una extracción dental?

Es un procedimiento odontológico que consiste en retirar un diente de su cavidad natural en el hueso, denominada alveolo dental. Este procedimiento se realiza cuando el diente presenta daño irreversible o cuando su permanencia representa un riesgo para la salud oral del paciente.
Según Hupp, Ellis y Tucker (2019), la extracción dental es uno de los procedimientos quirúrgicos más frecuentes en la odontología y puede variar en complejidad dependiendo de la posición del diente y de las condiciones del paciente. Aunque se considera un procedimiento común, debe realizarse con técnicas adecuadas para evitar complicaciones y favorecer una correcta cicatrización.
Tipos de extracción dental
Se clasifican en dos tipos principales: extracción no quirúrgica y extracción quirúrgica.
A) Extracción no quirúrgica
También se le llama extracción simple y se realiza cuando el diente es visible en la cavidad oral y puede retirarse fácilmente utilizando instrumentos odontológicos como elevadores y fórceps. Generalmente se realiza bajo anestesia local y no requiere incisiones en la encía.
Este tipo de extracción se aplica comúnmente en dientes con movilidad, dientes con caries avanzadas o piezas dentales muy dañadas que ya no pueden restaurarse (Peterson et al., 2012).
B) Extracción quirúrgica
La extracción quirúrgica se realiza cuando el diente no puede retirarse de manera sencilla. Esto ocurre cuando el diente se encuentra retenido, fracturado o cubierto por tejido óseo o encía.
En estos casos, el odontólogo puede realizar una pequeña incisión en la encía, retirar parte del hueso o dividir el diente en fragmentos para facilitar su extracción. Este procedimiento es común en la extracción de terceros molares retenidos, conocidos como muelas del juicio (Hupp et al., 2019).
¿Por qué se deben realizar las extracciones dentales?
En la mayoría de los casos, esta decisión se toma cuando el diente no puede salvarse mediante tratamientos restaurativos o cuando su presencia puede afectar la salud oral. Entre las causas más comunes se encuentran:
- Caries dentales severas que destruyen gran parte del diente.
- Enfermedad periodontal avanzada que provoca movilidad dental.
- Infecciones o abscesos dentales.
- Dientes fracturados que no pueden restaurarse.
- Dientes impactados o retenidos.
- Necesidad de espacio para tratamientos de ortodoncia.
- Retención de dientes temporales (dientes de leche).
- Presencia de restos radiculares.
Indicaciones antes de una extracción dental
Antes de ello es importante seguir ciertas recomendaciones para garantizar la seguridad del procedimiento y prevenir complicaciones. La más comunes son:
- Informar al odontólogo sobre enfermedades, alergias o medicamentos que esté tomando el paciente.
- Mantener una adecuada higiene bucal antes del procedimiento.
- Evitar consumir alimentos muy pesados inmediatamente antes de la extracción, según la recomendación del odontólogo.
- Realizar estudios radiográficos previos si el profesional lo solicita.
- Seguir todas las indicaciones médicas y acudir puntualmente a la cita programada.
Indicaciones después de una extracción dental
Después de una extracción dental, es fundamental seguir ciertos cuidados para favorecer la cicatrización y evitar infecciones o complicaciones. Entre las principales recomendaciones se encuentran:
- Morder una gasa durante aproximadamente 30 a 45 minutos para controlar el sangrado.
- Evitar enjuagarse o escupir con fuerza durante las primeras 24 horas.
- No consumir alimentos duros, calientes o irritantes el primer día.
- Evitar fumar o consumir bebidas alcohólicas durante el proceso de cicatrización.
- Mantener una adecuada higiene bucal evitando cepillar directamente la zona de la extracción durante las primeras horas.
- Evitar el consumo de alimentos con contenido de grasa.
Nota: Las indicaciones anteriormente mencionadas deberán seguirse durante un periodo de tres días.
Importancia de la radiografía en las extracciones dentales
La radiografía dental es una herramienta fundamental para la planificación de una extracción. Este estudio permite al odontólogo observar la posición exacta del diente, la forma de las raíces, la relación con estructuras anatómicas cercanas y la presencia de infecciones o lesiones óseas.
Según Neville et al. (2016), las radiografías ayudan a identificar posibles complicaciones antes del procedimiento y permiten seleccionar la técnica de extracción más adecuada. Además, facilitan la evaluación de dientes impactados, fracturas radiculares y la proximidad a nervios o senos maxilares.
Gracias a este estudio diagnóstico, el odontólogo puede realizar el procedimiento de manera más segura, reduciendo riesgos y mejorando el pronóstico del tratamiento.
Por: Dr. Jorge Alberto Montiel
Referencias
Hupp, J. R., Ellis, E., & Tucker, M. R. (2019). Contemporary oral and maxillofacial surgery (7th ed.). Elsevier.
Neville, B. W., Damm, D. D., Allen, C. M., & Chi, A. C. (2016). Oral and maxillofacial pathology (4th ed.). Elsevier.
Peterson, L. J., Ellis, E., Hupp, J. R., & Tucker, M. R. (2012). Peterson’s principles of oral and maxillofacial surgery (3rd ed.). PMPH-USA
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